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Así quiero vivir

Tener un síndrome de rett en casa es muy duro. A veces es muy dificil de llevar pero se lleva. Aprendes a llevarlo.

 

Me rompí en un millón de pedazos, lo que un padre siente en esos momentos es demasiado duro. Es lo último que un padre quiere para sus hijos. Necesité ayuda profesional, a veces sólo necesitamos que alguien nos escuche porque no todo el mundo escucha. Cada uno recibe el golpe como mejor puede, cada uno lo encaja como puede y cada uno pasa su duelo como buenamente puede. Cada uno lleva su ritmo.

El lado bueno de las cosas

Tengo treinta y cuatro años y he recibido dos tsunamis en mi vida. De esos que te pegan tan fuerte que no sabes si la tierra ha empezado a girar en sentido contrario o si la que estás girando como una peonza eres tú. El primero con once años y el segundo con veintisiete años. Muchas veces he pensado ¿Por qué no puedo tener las cosas como los demás? No me refiero a cosas materiales. Después de lo que he vivido no le doy importancia a lo material, prefiero esas cosas que no se pagan con dinero.

El primer tsunami no se puede remediar pero el segundo ¿por qué no?

 

Muchas felicidades Sara

Sara, cariño, hoy has cumplido un añito. Qué rápido pasa el tiempo cuando una persona es feliz.

Por mucho que pasen los años recordaré cómo terminé de sacarte con mis propias manos, cómo te puse sobre mi pecho y rompí a llorar mientras te contaba que tienes una hermana muy especial que se llama Maialen.

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