El día de la madre

El pasado domingo fue el día de la madre. Es una fecha de esas que vienen marcadas en el calendario aunque creo que ese día debería celebrarse todos los días del año. Igual que el día del padre. No hacen falta regalos, con demostrar las cosas es suficiente.

 

Hace siete años que celebro ese día. Quién me iba a decir que iba a ser todo tan complicado... Nadie nace con libro de instrucciones pero muchas veces sería necesario tener uno a mano.

Cuando supe que iba a ser madre mi cabeza se lleno de sueños. Una amenaza de parto prematuro hizo que se tambaleasen pero cuando nació en la fecha prevista y nos dijeron que estaba bien esos sueños volvieron a aparecer. Las primeras sospechas en mi baja manternal al ver que esas manitas no tocaban nada y la comida se salía de la boca hicieron que esos sueños estuviesen pendientes de un hilo. Todo lo que vino después hizo que todos, absolutamente todos mis sueños se fueran a la mierda. Desaparecieron.

 

Nadie nace sabiendo cómo ser padre y nadie piensa que algún día será padre de un niño con discapacidad, sea la que sea. Todos pensamos que nuestros hijos serán como todos los demás, hasta que tu hijo es especial y ves cómo se esfuma todo delante de tus narices, cada vez estás más lejos y ¡No puedes hacer nada por cambiarlo!

 

Tienes que empezar de cero. Decir adiós al hijo de tus sueños para decirle hola a tu niño. Eso no es nada fácil, es muy dificil y duro de vivir. Y al final lo haces, antes o después lo haces. Por el camino te caes un millón de veces, te encuentras en situaciones de tal calibre que piensas que no vas a poder con todo esto pero poco a poco las vas pasando. No te queda otra. A veces sigues adelante por pura incercia y otras decides que con lo que tienes te vas a comer el mundo. Tu vida se vuelve una montaña rusa en la que no has elegido montarte pero ahí estás, unas veces estás arriba, otras abajo y otras directamente no tienes ni puñetera idea de dónde estás.

 

En medio de todo ves quién está a tu lado y quién no. También puedes estar rodeado de muchas personas y sentirte completamente solo y esa soledad duele mucho. Pero de todo eso también aprendes.

 

Aprendí. ¿Qué aprendí? Aprendí que ante todo soy Maider y vivo las cosas como soy no como los demás quieren que las viva. Aprendí que soy más fuerte de lo que pensaba, Maialen es MI HIJA y aprendí que ante todo soy su madre. Aprendí a levantarme, aprendí a seguir, aprendí a valorar lo más pequeño, aprendí que con trabajo y constancia se pueden conseguir pequeñas metas. Aprendí que se pueden tener sueños.

 

Mis sueños se fueron pero ahora tengo otros que no tienen nada que ver con aquellos. Antes soñaba con enseñarle a montar en bici, con jugar al fútbol o a la cuerda, con patinar, con ir de un sitio a otro, con escucharle hablar, soñaba tantas cosas... ¿Qué sueños tengo ahora? Pues los más importantes. Soñaba con que aprendiese a comer puré y aprendió. Soñe con que aprendiese a comer trocitos y aprendió. Soñé con que gatease y aprendió. Soñe que algún día me abrazara y a veces me abraza. Su sonrisa es lo más maravilloso del mundo. Su mirada es la mirada más limpia que jamás voy a conocer. Soñaba con pasear... Conseguirá caminar y caminaremos agarradas de las manos. Ese es mi mayor sueño. ¿No sueñas que algún día se cure? Por supuesto que sueño con que algún día se cure pero eso no depende de nosotros. Que camine depende de su fisio, de su piscina, de su equinoterapia y de nosotros. En el 2010 empecé a trabajar con ella en casa cuatro horas diarias con el gran objetivo de caminar. Durante todo este tiempo hemos ido poniendo los cimientos y poco a poco estamos un milímetro más cerca. Ese sueño algún día será realidad. Ese sueño no se nos va a escapar.

 

En esta vida hay que tener sueños. Siempre hay un motivo por el que soñar.

 

Quiero recuperar el texto que leí en el prólogo de Un monstruo viene a verme y que escribí en mi anterior post y que dice así:

"Cumplir años es envejecer, crecer es otra cosa. Es darse cuenta de que la vida no es lo que esperas. No es justa ni predecible, ni controlable. Es comprobar que a veces se gana y se pierde al mismo tiempo. Crecer es aceptar la incertidumbre."

 

La maternidad no es lo que esperaba. Perdí a una hija pero gané una hija. Gané a Maialen. Gané a mi hija.

 

¡Feliz día de la madre! Porque hoy también es nuestro día...