Sara

Hace unos días cumpliste dos años. Hace dos años que te conocimos y ya no se cómo era mi vida sin ti. Ahora es una locura pero en medio de esa locura estás tú con esa sonrisa permanente, con tu lengua de trapo, con tu alegría, tienes tu carácter pero tienes una ternura increible que demuestras con Maialen...

 

Cuando supe que te estaba esperando me sentí feliz pero a la vez sentí mucho miedo e incluso angustia. Miedo que no me abandonó en todo el embarazo especialmente después de saber que eras niña. No quería que se volviese a repetir... Perdóname por haberlo sentido así, no supe hacerlo de otra forma. Necesité alejarme del mundo y estar contigo. Maialen y yo nos unimos aún más.

El día que naciste no lo olvidaré nunca. Antes de entrar lloré porque faltaban minutos para conocerte. Terminé de sacarte con mis manos, te puse sobre mi pecho y rompí a llorar mientras te contaba que tienes una hermana muy especial. Por la tarde os conocisteis, la cara de tu hermana mirándote fue única. Ahí estábais las dos juntas, mis niñas...

 

¿Sabes? Maialen también tiene una hermana muy especial. Cómo sabes que nos necesita, cómo estás pendiente de ella, cómo le das abrazos y besos. Cómo gritas su nombre loca de alegría cada vez que le ves... Cuando veo que le levantas la cabeza y le das un trocito de comida a la boca haces que sienta que Maialen tiene a la compañera de viaje perfecta. También reclamas tu parte, es normal. Siempre voy a estar ahí para las dos.

 

¿Sabes lo que significó para mi que me vieses llorar, te acercaras y me preguntaras "¿Qué pasa?" Me acariciaras la cabeza y me dijeras "no pasa nana" y me dieses un abrazo con un "e quero amatxo" y siguieras jugando con esa inocencia? ¿Cómo puedes darme tanto con solo dos años? Tú me lo das todo con palabras y Maialen me lo da todo con silencios. Qué suerte tengo de teneros en mi vida...

 

Siempre escribo escuchando la banda sonora de lo imposible pero hoy no. Hoy estoy escuchando la banda sonora de Leyendas de pasión. ¿Sabes por qué? Porque en uno de esos momentos románticos que solemos tener Maialen y yo estábamos sentadas en el suelo de la cocina con las piernas entrelazadas. Mientras le daba mimos y más mimos se separó, se puso de rodillas, levantó el culete y me dio un abrazo. En ese momento entraste por la puerta y gritaste "¡muy bien Maialen!" Y yo, para variar, llorando. Soy de lágrima fácil y hacéis que lo viva y lo sienta todo de una forma brutal. Nunca volveré a escuchar igual esa canción, siempre estará unida a nosotras.

 

 Qué suerte tienes de tener a Maialen como hermana. Nadie te va a mirar con una mirada tan limpia como la suya, nadie te va a sonreir con tanta inocencia, nadie te va a dar lo que te va a dar ella.

Maialen no da besos pero tú, Sara, eres la única persona en el mundo a la que se los ha dado. Estábamos sentadas en el suelo y tú en mis brazos, se acercó y empezó a darte besos en la cabeza, nunca más lo ha hecho. Los únicos besos que ha dado los tenía guardados para ti...

Cada vez que llegaba de la ikastola iba culeando a toda prisa hasta tu tumbonita y te tocaba la tripa, apoyaba su mano sobre la tuya, apoyaba su cabeza en tu tripita e incluso una vez apoyo su mano en tu tripita y la otra alrededor de tu cabeza mientras te miraba con una dulzura indescriptible. Era precioso ver cómo apoyaba los codos en la tumbonita, apoyaba la barbilla en sus muñecas y simplemente te miraba. Esos momentos están inmortalizados. Siempre estaba a tu lado e incluso a su manera movía la tumbonita cuando llorabas. Esas fotos y esos vídeos algún día los verás de otra manera y verás cómo te quiere desde que te conoció.

 

Os dais tanto la una a la otra...

 

Pasé miedo y lo siento. Ahora me hacéis tan feliz... Mis niñas, mis tesoros...

 

Sois lo más maravilloso de este mundo. No se puede querer más, no os puedo querer más...

 

Gracias por dármelo todo.