Maialen de pie

Hoy necesito sentarme en mi rinconcito, hoy necesito escribir pero realmente no se cómo empezar.

 

Estas tres últimas semanas están siendo un tsunami emocional para mí. Creo que lo mejor será empezar por el principio...

 

Como sabéis llevamos casi siete años trabajando en casa con Maialen. El objetivo principal es conseguir que camine y estamos cerca. Si algo he aprendido en estos años es que las casas nunca se pueden empezar a construir por el tejado. Si lo que está por debajo no está bien lo de arriba es imposible que lo esté. Hemos ido poco a poco, sin prisa, sin ponernos fechas, ¿Plazos? ¿Para qué? No merecen la pena, nunca le hemos puesto límites. Reconzco que algunas temporadas le he exigido mucho y me he culpado por ello porque ella da todo lo que tiene y a veces no he sido justa con ella pero por el camino he ido aprendiendo. Para mi no ha sido fácil aprender, he ido haciendo los ejercicios lo mejor que he podido, unas veces las cosas salen bien y otras es imposible que salgan por mucho que lo intentes pero como suele decirse "mañana será otro día" y así seguíamos trabajando un día detrás de otro.

Ante todo quiero dejar una cosa muy clara. A nosotros nos enseñan qué trabajarle, cómo hacerlo, durante cuánto tiempo... No nos sacamos ningún ejercicio de ninguna chistera. Ojala fuese así pero no lo es. Para nosotras supone un esfuerzo físico y emocional importante pero cuando ves que las cosas empiezan a salir, cuando ves que si sigues un poco más puedes conseguir algo te dejas el hígado si hace falta por conseguirlo. ¿Y cuando lo consigues? ¡Es fiesta nacional! Sientes una ilusión, una alegría, una tranquilidad dificil de explicar. Después del subidón siempre siento una extraña tranquilidad interior y me gusta sentir eso.

 

Cuando empezamos a trabajar lo justo sabía sujetarse sentada con la espalda encorvada, unos años después consiguió gatear. ¡Verle gatear era tan maravilloso! Después de gatear un tiempo dejó de hacerlo para desplazarse culeando ¡Tramposa! Hace más de un año estábamos en el despacho de Neocortex y cuando nos dijeron que era el momento de ponerle de pie empecé a llorar. Habíamos trabajado muy duro para poder escuchar eso algún día y ahí estaba. Llevamos más de un año intentándolo. Recuerdo el miedo atroz que tenía las primeras veces en la escalera. Le veías gritar agarrada a las barras, le veías temblar y aún así no dejamos de intentarlo. Poco a poco fue dejando el miedo a un lado, fue un paso importante. Empezamos por moverle una a una las extremidades para ir moviéndole. Al principio era una resistencia brutal pero poco a poco fue dejándose mover y de pronto un día ves que intenta mover una pierna. ¡Dios mío lo está intentado! Es lo más grande y lo más maravilloso que he vivido en mi vida. Maialen empieza a mover las piernas.

 

Hasta hace tres semanas Maialen sólo había conseguido, en toda su vida, estar tres veces de pie ella sola apoyada en el lavabo o en la mesa de la cocina, al principio con miedo pero lo había conseguido demostrándonos que es una gran campeona. Todos los demás intentos no salieron bien. El mes de julio siempre lo tomamos de descanso y este año pensaba que cuando llegase agosto volveríamos a la escalera y poco a poco volveríamos a conseguir los cincuenta y seis metros que conseguimos hacer antes de vacaciones pero la idea de ponerle de pie apoyada en sitio seguro no se me iba de la cabeza así que hace tres semanas pensamos que si se agarra tan bien en la escalera cuando las barras están sobre su cabeza podíamos intentarlo con la escalera cerrada y las barras en vertical. Desde el día siguiente lo hace todos los días. ¡Lo hace sin miedo! Todos los días está cuarenta y cinco minutos. Son los tres cuartos de hora más maravillosos de cada día. Pero no sólo le ponemos en la escalera. Mi reina puede hacerlo en cualquier barra que haya en los columpios ya sea vertical u horizontal, en la barra de su silla, en cualquier barandilla de la calle, en cualquier silla con respaldo alto ya sea de madera o una silla de piscina y ayer consiguió hacerlo apoyada en la muralla de la Taconera que es de piedra y no tiene dónde agarrarse. Pero también podemos cogerle por detrás y bien sujeta es capaz de mover las piernas y dar algún pasito. Ver su cara de felicidad cuando ve que está de pie no tiene precio. Quiere estar de pie... Nos está dando una lección de superación enorme.

 

La semana pasada nos tocó revisión con la médico rehabilitadora. Le vieron de pie agarrada a la barra de su silla y cuando dijeron que la espalda, las caderas y los pies los tiene bien fue una alegría inmensa. Cuando le subieron en una plataforma y vi en fosforito las huellas de sus pies... ver que mi niña está pisando... Fue unba emociónindescriptible. Vamos a esperar a que vaya madurando la pisada y en la siguiente revisión volver a mirársela.

¡Mi reina está en buenas condiciones para seguir intentándolo!

 

Falta todo para que lo consiga, estamos simplemente en la base, estamos en la parte más baja de este nivel pero estamos tremendamente orgullosos de haberlo conseguido. El resto irá llegando poco a poco.

 

Joder, ha sido tan duro el camino hasta llegar a este momento... Estas últimas semanas he sentido una felicidad inmensa, una felicidad que pocas veces he sentido en mi vida y ahora estoy bajando de esa nube y es cuando rompo a llorar cada vez que veo sus fotos de pie o le veo de pie en la calle... En el ordenador hemos creado una carpeta con el nombre "MAIALEN DE PIE". Cómo una cosa tan pequeña puede ser tan grande...

Ahora mismo no me da la gana de ser correcta hablando, no, voy a ser clara, hasta llegar a este momento las hemos pasado putas. Ha sido tremendamente duro, por el camino hemos dejado sudor y lágrimas pero también ha sido tremendamente gratificante y por eso mismo vamos a conseguir nuestro sueño. Vamos a echarle un par de ovarios, un par de cojones y lo que haga falta.

 

Maialen, un día te prometí que vas a caminar y voy a cumplir mi promesa y lo vamos a hacer como hasta ahora, trabajando con todo el empeño del mundo. Unas veces lo haremos bien y otras la cagaré pero el día que lo consigamos será el día más feliz de mi vida y estoy dispuesta a luchar por conseguirlo, estoy dispuesta a sentir esa felicidad.

 

Te adoro Maialen. Caminarás, cariño, caminarás.