Temporada complicada

Hace más de un mes que no he escrito en mi rinconcito. He tenido días en los que me hubiese sentado a escribir lo que estoy sintiendo pero la verdad es que no tenía ganas ni de encender el ordenador. Estoy física y mentalmente agotada.

 

El verano fue muy bueno, Maialen tranquila y empezando a ponerse de pie agarrada a cualquier cosa que le diese seguridad. El mes de septiembre lo empezamos por la puerta grande porque consiguió estar de pie durante una hora. Lo hizo en la escalera que tenemos colocada en el pasillo de casa. El primer día que lo consiguió fue una sensación brutal para mí porque, después de tanto esfuerzo y dedicación, estaba viendo de pie a mi reina y lo hacía sin miedo, con una sonrisa. Pero la cosa se torció.

 

Empezó una temporada potente que ha supuesto para mí un sobreesfuerzo físico y mental que no he sabido llevar.

Maialen tiene un caracter fuerte y su manera de expresar que está incómoda, molesta o dolorida es a través del enfado. Ha estado semanas con enfados diarios. En su día el dentista nos dijo que le están saliendo dos muelas a la vez, son las últimas y le están dando guerra. El día que salgan lo harán por la puerta grande. ¡Qué horror! También le ha cambiado el sueño y hay días que no duerme lo que suele dormir de normal, algunos días se ha despertado antes de las seis de la mañana por lo que se le va acumulando cansancio. En la ikastola tampoco ha estado muy fina en el inicio de curso. Cada vez que me decían o leía en su cuaderno que no había estado bien lo pasaba mal.

A Maialen tengo que sumarle Sara que también reclama su parte y muchas tardes la situación ha podido conmigo, he perdido la paciencia, he gritado y me he sentido como una auténtica mierda. Me he sentido como la peor madre del mundo. He llorado mucho. He llorado de frustración, por querer y no poder, por ver que físicamente hay momentos en los que no puedo con Maialen, por sentirme sola. Una tarde Sara vino a darme un abrazo y me dijo "no pasa nada". Eso me partió por la mitad.

No descanso, empiezo los días cansada y este mes tan potente me ha pasado factura por lo que al cansancio físico se le ha unido el cansancio mental. Estoy agotada.

 

Maialen tiene ocho años y  llevamos siete trabajando codo con codo para conseguir mejorar su calidad de vida. Han sido años duros porque aunque hemos tenido temporadas de todos los colores no ha habido descanso. Por las tardes no vemos la tele, o vamos de compras , a tomar un café, tampoco hago punto de cruz mientras ellas están a su bola. Llevo siete años de una dedicación absoluta a mi reina. Lo hago lo mejor que puedo y hemos conseguido que empiece a ponerse de pie. Llegar hasta aquí ha sido potente, muy potente en todos los niveles. Reconozco que he me he exigido mucho y a ella también le he exigido. Me dicen que me tengo que sentir orgullosa de todo lo que hemos conseguido. Estoy muy orgullosa de mi reina porque en ella se refleja todo el trabajo que hay detrás. Respecto a mí prefiero quedarme en cooperadora.

 

El 30 de septiembre estuvimos con Sara Baras y su compañía. Lo que viví esa tarde fue potente a nivel emocional. Creo que me sobrepasó tanta emoción y eso hizo que empiece a salir todo lo acumulado durante tanto tiempo. Sin quererlo ni pretenderlo se abrió una vía de escape emocional que era necesaria.

Tener a Maialen potente ha hecho que suba mi nivel de estrés y ansiedad a la vez que me ha dado un bajón emocional así que el día que leí un artículo sobre el síndrome del cuidador decidí pedir ayuda, por mi bien y por el suyo.

 

Pedir ayuda es bueno y necesario cuando uno está emocionalmente atascado. Hace que te des cuenta de cosas tan obvias como que el cuidador importa, que necesita tener su vida y su espacio. Son cosas que son obvias pero cuando eres el cuidador principal de una persona dependiente esas cosas poco a poco van a menos y poco a poco te vas olvidando de ti. Así que ha llegado el momento de darme importancia, de cuidarme y que me cuiden.

 

Así que en esa búsqueda de espacio para mi he decidido probar una sesión de Crossfit. Por dios santo, algunos momentos pensaba que no sabía que hacía allí pero cuando ves que puedes hacer los mismos ejercicios que los demás, obviamente adaptado a tu nivel y ves que eres capaz de hacer cosas que de entrada crees que no vas a poder es un chute de energía. Sentir que puedo más de lo que creo, sentir mi cabeza libre... Necesitaba algo así. Adermás me van a ayudar a fortalecerme físicamente y me van a enseñar a coger pesos sin hacerme daño y eso en nuestro caso es algo muy importante a tener en cuenta.

Salí del gimnasio con una sonrisa y cuando me monté en el coche me reía de mi misma. Me reí muy a gusto... Hoy no me río tanto...

 

Claro que el cansancio emocional y físico siguen pero ¡si puedo con el crossfit puedo con todo!

 

Estas dos últimas semanas Maialen ha estado mejor, hemos estado mejor así que ojala empecemos una buena racha y todo vuelva a su sitio porque de verdad que lo necesito.

Poco a poco volveré a tener esas ganas de comerme el mundo, volveré a ser yo. A lo mejor este bache era necesario...

 

Aprovecharé este parón para recuperarme y volver fortalecida.