Semana dificil

Hoy me siento a escribir y sinceramente no se cómo empezar. Ha sido una semana dificil especialmente a nivel emocional. Como conté la última vez me siento agotada física y mentalmente pero ésta última es la que más me está costando remontar.

 

El domingo pasado lo pasé mal, realmente mal. Maialen y yo comimos en casa de mi madre. Estuvo muy tranquila toda la mañana, comió de maravilla y durmió un poquito de siesta. Hasta ahí todo iba bien pero se despertó y empezó a enfadarse. No queríamos que se repitiese lo vivido entre semana así que nos preparamos y nos fuimos a pasear. Durante el paseo estuvo bien pero al llegar a casa se enfadó y de qué manera. Tuvo uno de esos enfados que ves que empieza pero no sabe parar. Fue muy potente. Ver esos enfados descontrolados es duro de ver.

Mientras pasaban los minutos yo me iba rompiendo poco a poco y cuando pasó la tempestad me rompí. Me rompí como pocas veces me he roto. Me rompí junto a Maialen y mi madre.

 

Soy una persona que siempre se ha tragado todo. Con el paso de los años te das cuenta de que esa no es una buena opción pero es mi forma de ser. Nunca he querido demostrar a mi familia que estoy mal, siempre he llorado sola y cuando lo he hecho con alguien ha sido cuando ya no he podido más y eso mismo me pasó el domingo. No podía más y lloré como nunca, con impotencia, con un no se qué que necesitaba salir. Pero en ese momento recibí un abrazo que necesitaba demasiado, un abrazo de esos que intenta juntar todos tus trocitos. Un abrazo de esos que te demuestran que no estás sola. Un abrazo que te ayuda a seguir. Eskerrik asko ama.

 

Así empezó mi semana, con la moral muy tocada aunque con ganas de seguir.

Maialen en la ikastola ha estado más o menos bien, algún día un poco más cansadita pero en líneas generales ha estado bien. Subes a casa con la idea de que ojala en casa también lo esté pero no ha sido así. Algún día se le notaba que le dolía mucho la boca porque lloraba, se llevaba la mano a la boca y mordía con rabia. En esos momentos salía lo mejor de mí pero otros días era conductual y aquí la cosa se complica porque Maialen no habla, no sabe usar sus manos, no puede decirte qué le pasa, qué está sintiendo, si le duele algo y dónde. Te guías por tu intuición porque la conoces pero a veces es muy difícil acertar así que pruebas y pruebas, unas veces va bien y tienes una tregua y otras no lo consigues y sientes una gran impotencia. En esos momentos que te sientes sumamente saturada no sale lo mejor de tí y te sientes como una auténtica mierda. Esta semana he llegado a pensar que no quiere estar conmigo porque fuera está bien pero en casa no. Puede ser una gilipollez pero cuando tu cabeza está agota puedes pensar cualquier cosa. Como suele decir mi madre "la cabeza es la loca de casa, va por libre".

 

Pero dentro de todo este tsunami emocional me he dado cuenta de que llorar y descargarte con tu gente es bueno y necesario pero para mí no es fácil. He estado muchos años aguantando y tragando todo pero esta semana no ha sido así y después de llorar con mi madre el domingo y un hermano el miércoles me he sentido tranquila. Conociéndome volveré a mis andadas pero he abierto esa opción y para mí ha sido un paso importante. Veinticuatro años son muchos años para cambiarlo de un día para otro y seguiré necesitando mi espacio, esa soledad buscada pero se que están ahí.

 

El abrazo de una madre calma, intenta sanar, te da aire y siempre va a estar ahí. Eskerrik asko ama.

 

Vuelvo a necesitar ayuda externa, la primera vez me empujó mi familia y esta vez el paso lo he dado yo. Toda ayuda es buena y siempre te ayudan a ver las cosas de otra forma, te ayudan a quitarte ese nubarrón que se ha plantado encima de tu cabeza. Esta saliendo todo lo acumulado durante ocho años. Necesito calma, que todo vaya volviendo a su sitio porque estoy segura de que cuando esta mala racha pase volveré a comerme el mundo. Tengo una promesa que cumplir y nada me va a parar. Esto es un respiro, un descanso que ha llegado ahora como podía haber llegado en cualquier otro momento pero le haremos frente.

 

Hoy he tenido mi segunda clase de crossfit. Ha sido una buena decisión porque es una hora tan intensa que tu cabeza no puede pensar en nada. El otro día fui al gimnasio y no lo pasé bien, mi cabeza no se reseteó como otras veces. El crossfit para mí supone caña y esa caña ha resultado ser necesaria porque salgo del gimansio con la cabeza libre, con la autoestima más alta y la mochila con alguna piedra menos así que seguiré porque aunque la mochila se vuelva a llenar de piedras siempre tendré un poco más de espacio.

Ha llegado la hora de pensar en mí y aunque tenga agujetas son agujetas pasajeras, las otras agujetas son las que hay que evitar y haré todo lo que esté en mi mano por evitarlas.

Necesitaré mi tiempo pero lo conseguiré.

 

Por mí, por tí, mi niña, lo conseguiré.

¿Sabes que eres lo más bonito de este mundo?