¡Estoy de vuelta!

¡Ya estoy de vuelta! Este último trimestre no ha sido fácil, bueno, creo que puedo decir que ha sido muy difícil.

Emocionalmente he estado mal. Ha sido una montaña rusa. He tenido días en los que lo único que quería era llorar, otros días me cagaba en todo, otros no me aguantaba ni yo, otros días me sobraba todo el mundo y otros necesitaba tener a alguien cerca. Maialen tuvo dos semanas buenas y eso fue un poco de oxígeno para las dos. Esas dos semanas estuve bien, animada, contenta, con ganas de reírme a carcajadas, con ganas de resurgir y continuar en la lucha pero esta semana no ha sido buena.

El martes lo pasé mal porque sentí que volvía a repetirse lo mismo que hemos pasado un día detrás de otro durante este trimestre. Sentí frustración. ¡Joder, otra vez! Ese día pensé que todo el mundo tiene derecho a cagarse en lo que haga falta, todo el mundo tiene derecho a jurar, a patalear, a llorar. Yo también. Además pensé que yo con más motivo porque la carga sobre mis hombros pesa mucho.

Pero esta vez ha sido diferente. Estoy más fuerte, estoy cerca de volver a ser la de siempre. ¿Puedo tener un día malo? Por supesto, pero no me da la real gana de volver a sentirme atascada emocionalmente, no me da la real gana de caerme. Tengo la fuerza suficiente para seguir en la lucha, lo que me falte lo iré recuperando por el camino. Reconozco que a veces soy un poco mal hablada pero por mis cojones que esto no puede conmigo.

 

Durante estos años he tenido temporadas complicadas y poco a poco fui aprendiendo a ponerme las tiritas que necesitaba y ahora no va a ser menos.

 

Hoy es el día internacional de las personas con discapacidad. Que levante la mano quien alguna vez pensó que iba a tener un hijo con discapacidad. Yo nunca lo pensé. Yo me imaginé corriendo, bailando, jugando con Maialen. Me imaginé hablando entre las dos. Todo eso se fue a la mierda.

El día que nos dijeron sin anestesia "esto es un rett" fue una bofetada de tal calibre que es algo indescriptible. Maialen no sabe hablar, no sabe andar, no sabe utilizar sus manos. Es completamente dependiente. Mi hija tiene su vida hipotecada. Ese día recibí mi segundo tsunami en la vida. Si, he vivido dos tsunamis con sus respectivos duelos. Con Maialen tuve que pasar mi duelo, tuve que decir adiós a la hija con la que había soñado para decirle hola a mi hija. Es un proceso terrible que conseguí superar y hoy es el día que bailo, juego, corro y hablo con mi hija. Cómo le gusta Bruce Springsteen... Lo hacemos todo sabiendo valorar cada momento, hasta lo más insignificante puede hacer grandes los momento. Somos privilegiados. Maialen es la inocencia hecha niña. La dulzura de su mirada vive con nosotros. Sus carcajadas viven con nosotros. Hace mucho tiempo escribí que el rett se queda en el ascensor, en casa entra Maialen y sigo pensando exactamente igual. No sabe caminar ni utilizar sus manos pero es capaz de agarrarse a su silla y dar pasitos... Es maravilloso.

 

Los que seguís este rinconcito sabéis que hay dos escenas de películas que me dejaron marcada la primera vez que las vi. 

La primera frase es de la película Kung fu panda 2 y dice: "Tu historia podrá no tener un comienzo muy feliz pero eso no te convierte en quien eres sino el resto de tu historia, quien tú decidas ser". Cuando la escuché por primera vez fue como un pellizco en el estómago y desde entonces la tengo muy presente. Puede que la historia de Maialen no haya tenido un comienzo muy feliz pero, hablo por mí, decidí que va a salir adelante por muchos obstáculos que se pongan en el camino. Cuando apenas se sujetaba sentada le prometí que va a caminar y pienso cumplir mi promesa cueste lo que cueste. Estamos un milímetro más cerca. Está dando sus primeros pasos agarrada a su silla.

Maialen, te prometí que vas caminar. Tu vida estará hipotecada pero esa pequeña libertad de poder caminar la tendrás. Cueste lo que cueste, la tendrás.

 

Cuando tenía unos tres años nos dijeron en la consulta de una neuróloga "si no la ponéis de pie ahora no caminará nunca". Jamás hemos desistido en nuestro empeño y cinco años después ahí están sus primeros pasos. Lentos, inseguros pero pasos. Sus pasos. Los pasos inseguros más bonitos del mundo.

 

La segunda frase es de la película En busca de la felicidad. Se la dice el padre a su hijo y la tengo tan presente como si fuese un tatuaje. Dice: "Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo ¿vale? Si tienes un sueño tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve a por ello y punto"

 

Tengo un sueño, voy a por él y punto.

¡He vuelto!