Maialen está aprendiendo a andar

Cuántas veces he soñado con poder decir esa frase y hoy puedo decirla... Maialen está aprendiendo a andar...

Cuando escribo sobre los inicios de Maialen siempre escribo lo mismo, ojala lo que escribiese fuese distinto pero es su vida, es su historia y eso es algo que no se puede cambiar aunque uno quiera.

Los comienzos fueron terribles, mi fase de duelo fue muy dura, es duro y difícil recomponerte cuando te has roto en un millón de pedazos pero con ayuda, con paciencia, agarrándote a esos pequeños clavos ardiendo que te encuentras por el camino, agarrándote a esas manos que te dicen que no se van a ir de tu lado se puede seguir adelante. Tampoco te quedan más opciones. Como dijo una vez mi hermano Imanol, en esta vida o te mueves o te mueven.

Uno de esos clavos ardiendo a los que me agarré con todas mis fuerzas fueron los ejercicios de Maialen. Durante más de un año trabajábamos cuatro horas diarias, de lunes a viernes sin importar el mes o la estación del año. Decidí que todo mi tiempo era para ella y que cada tarde lo íbamos a hacer lo mejor que pudiésemos. Algunas temporadas son menos horas pero nunca menos de dos horas y media.

¿Avances? Al principio ninguno y cuando uno aparecía al poco tiempo decidía irse apareciendo la impotencia más absoluta pero el amor mueve montañas y jamás pensé en tirar la toalla. Jamás. Maialen se merece todo lo bueno de esta vida y todo esfuerzo es poco. Claro que he tenido temporadas en las que he visto que estábamos atascadas y he gritado que así no íbamos a ninguna parte, claro que en algún momento he dicho que no lo iba a intentar nunca más pero cuando lo dices con la boquita pequeña ni tú misma te lo tomas en serio así que entre subidas y bajadas, entre impotencia y alegría, entre risas y aplausos hemos seguido en la pelea. Han pasado siete años y nueve meses y durante todo este tiempo los avances fueron apareciendo. Vinieron para quedarse. El abanico de posibilidades para Maialen se fue abriendo y vamos a seguir peleando para que cada vez sea más grande.

Nuestra gran meta es que algún día camine pero para que eso suceda hay que ir construyendo la casa desde los cimientos teniendo en cuenta todo y cuando digo todo me refieron no solo a la parte motora sino también a la parte cognitiva y a la parte sensorial que ésta es tan importante o más que la parte motora porque es el enchufe al mundo.

Maialen rechazaba el contacto físico debido a una hipersensibilidad táctil y se volvía loca en sitios con mucho ruido, no soportaba una comida familiar debido a su hipersensibilidad auditiva. ¿Alguien puede estar bien en este mundo de locos cuando no soportas el volumen que te rodea, sea donde sea, o cuando no soportas tocar o que te toquen? La parte sensorial como no se ve no se tiene en cuenta y muchas veces hemos visto caras que te están diciendo que no puedes decir más tonterías por minuto. ¿La calidad de vida de mi hija es una tontería? En absoluto. Maialen es lo más grande de este mundo y en él va a estar bien cueste lo que cueste.

Hemos trabajado esa audición y ha mejorado tanto... ¿Cuántos decibelios puede haber, ahora que llegan los sanfermines, en las barracas? Podemos ir sin ningún problema y sin ponerle los cascos de obra que le poníamos antes para bajarle el volumen al mundo. De echo hace tanto tiempo que no los usamos que no sabemos dónde están.

Cómo va a caminar si no quiere tocar el suelo con los pies... Ahora mismo le gusta tocar aunque sus pies siguen siendo hipersensibles pero sus manos si lo tocan todo y gracias a ello puede agarrarse a su silla cuando la ponemos de pie. Gracias a estos siete años Maialen empieza a mover sus piernas. Las primeras veces no aguantaba y me echaba a llorar cada vez que le veía.
Ha sido durísimo llegar hasta aquí y verle mover las piernas, ver esos primeros pasos, ver que aunque proteste vamos haciendo metros, cada vez un poquito más, ver que está aprendiendo a andar... Andar... Ahora mismo es la palabra más bonita que existe en el diccionario. Andar... Siento una felicidad tan sana, tan inmensa...

Todos los días le hacemos andar agarrada a su silla. Antes Dani solía cogerle de las manos y daban pasos juntos pero ahora no quiere las manos así que o se agarra a su silla o se cae y si algo no va a hacer Maialen es soltarse. Todos lo días vemos esos pasitos cortos, lentos, inseguros pero son sus pasos, lo pasos más bonitos del mundo. Son un regalo. Para mí son la recompensa a todo lo vivido durante todos estos años.

Maialen nos ha enseñado el significado de la palabra superación. Nos ha enseñado cómo se planta a cara cuando vas contracorriente, nos ha enseñado que querer es poder.
Cuando tenía dos o tres años en una consulta de neuropediatría nos dijeron que si no caminaba ya nunca lo iba a hacer. Para mí no fue ninguna frase lapidaria porque sabía que costase lo que costase nuestra reina algún día lo iba a conseguir. Cuando salimos de aquella consulta dijimos que eso estaba por ver y hoy sabemos que esa locura está más cerca de ser una realidad. Estamos un milímetro más cerca de conseguirlo.
Le prometí que algún día caminará y las promesas están para cumplirlas. Nuestra promesa se cumplirá cuando ella esté preparada. Será ella quien sin decir ni una palabra grite a los cuatro vientos que los sueños se pueden conseguir.

Caminarás, cariño, caminarás.