¡Feliz cumpleaños, Sara!

Sara, mi vida, hoy hace cuatro años que te vimos por primera vez. Han pasado cuatro años desde que con mis propias manos te puse sobre mi pecho y te dije hola. En ese mismo momento te conté que tienes una hermana muy especial y lloré mientras te abrazaba despacito. Fue tan bonito...

Contigo entendí el verdadero significado de la palabra miedo. Desde el mismo momento en que supe que te estaba esperando comencé a protegerte porque me moría de miedo. No quería que el brujo rett te hechizase a ti también, quería la libertad para ti, quería soñar con verte andar, correr, hablar... pero no me atrevía. Durante las cuarenta semanas fui feliz sintiendo tus patadas, sintiendo cómo te movías, a veces el miedo fue poderoso pero cuando te vi supe que mi vida entera es para ti. Mi vida entera es para Maialen. Mi vida entera es para vosotras, mis niñas...

Me has dejado descubrir el mundo a tu lado, he ido aprendiendo junto a ti, me has dado la oportunidad de volver a vivir, sin saberlo me diste la oportunidad que tanto necesitaba y tanto merecía...
Eres la espontaneidad más absoluta, me muero por tus besos, por tus abrazos, por tus palabras... Tus "te quiero" son tan maravillosos...
Eres la mejor hermana que Maialen podía tener y fuiste nuestro regalo.
Tu papel no es fácil pero verte feliz, ver la naturalidad y la inocencia con la que vives todo ayuda tanto...
No eres consciente de lo grande que eres para ser tan pequeña. Una vez me dijeron que habías nacido para ser importante. ¡Cuánta razón tienen esas palabras!
Eres tan noble...

Se que serás una gran persona y tendrás unos valores sólidos. Serás lo que tu quieras ser y nosotros estaremos a tu lado, siempre. Jamás me ire de tu lado. Siempre, siempre, siempre estaré ahí. Siempre serás mi niña, mi princesa, mi vida.

Hoy has sido tan feliz... Eso es lo que más deseo para ti, que seas feliz. La vida no es fácil y te tocará tropezarte y caer pero sabrás levantarte y mis manos siempre estarán ahí para que las agarres fuerte cuando te haga falta. Jamás te soltaré. Jamás.

Me encanta cuando nos abrazamos y nos decimos cuánto nos queremos y, aunque ahora las respuestas nos las sabemos de memoria, la tuya cambiará con el tiempo pero nunca cambiaré la mía,por muchos años que pasen siempre te responderé lo mismo.
Tu me quieres hasta la casa de Mickey y yo siempre te querré hasta la casa del aittuna.

Feliz cumpleaños, mi vida.